Un grado, un ascenso, un negocio que abre. Arreglos que llegan montados sobre su base, listos para dejar en un escritorio.
Entrega el mismo día: pide antes de las 4:00 p.m. entre semana, o antes del mediodía sábados, domingos y festivos.
Un grado, un ascenso, un local que abre, una tesis aprobada, una jubilación. Son momentos que la gente celebra poco y agradece mucho, precisamente porque nadie los tiene agendados. Lo que casi siempre se busca no es «un ramo»: es un arreglo que se vea cuidado, que llegue listo y que se pueda dejar donde la persona está viviendo ese momento.
Vale la pena decirlo claro, porque es lo que la gente busca y no encuentra explicado. Lo que hace que un arreglo se vea elegante no es la cantidad de flores sino el largo del tallo y la uniformidad. Un arreglo de un solo tipo de flor, en uno o dos tonos, casi siempre se ve más fino que uno con muchas variedades. La base pesa mucho: la misma flor en una caja rígida o en un recipiente de vidrio se percibe distinta a la que va envuelta en papel. Y la altura importa más de lo que parece, porque es lo que se ve al entrar a una oficina.
Si va a una oficina, el arreglo montado sobre base o el florero ganan siempre: en un trabajo nadie tiene un jarrón a mano ni tiempo de conseguirlo, y un ramo envuelto termina dentro de una botella de agua. Si va a una recepción o al mostrador de un local que abre, conviene algo alto y visible, porque ahí el arreglo lo va a ver mucha gente. Y si va a una casa, el ramo funciona perfecto y suele rendir más flor por el mismo dinero, porque no se está pagando el recipiente.
En esta selección hay 50 opciones y no todas sirven para lo mismo: arreglos de rosas, girasoles, flores en caja, floreros que llegan con su recipiente, arreglos con fruta, combinaciones con peluche y combinaciones con chocolates. Para un grado o un ascenso, el arreglo de líneas limpias en uno o dos tonos es lo más seguro. Todo lo que aparece aquí se entrega en Popayán.
No hace falta una fecha para mandar flores. De hecho, un arreglo que llega un martes cualquiera por algo que salió bien se recuerda más que uno que llega el día que tocaba. Si además quieres que quede algo material, se puede combinar con un detalle que se conserve más allá de la semana que dura la flor.
Para que llegue sin llamadas de por medio, en el pedido conviene poner el nombre de quien recibe, el piso o el área y un número de contacto. En oficinas, la recepción firma y sube el arreglo; en conjuntos residenciales lo recibe la portería. Si el destinatario no puede recibirlo ese día, es mejor decirlo al hacer el pedido que resolverlo después. La entrega en Popayán es el mismo día dentro del horario de pedidos.
Vale más una línea que diga exactamente qué se está celebrando que un párrafo genérico. «Por fin el título», «por el ascenso que te debían»: nombrar la cosa hace que la tarjeta se guarde. Y conviene firmar con nombre, porque quien recibe flores en el trabajo no siempre adivina de quién son.
Si la ocasión es otra, también tenemos flores de cumpleaños, aniversario y bouquets.